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Personas esenciales

Rostros e historias de personas imprescindibles en el relato del nacionalismo vasco, cuyas ideas, acciones y compromiso dejaron una huella profunda en nuestro pueblo

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Xabier Arzalluz Antia

Xabier Arzalluz Antia (Azkoitia, Gipuzkoa, 24 de agosto de 1932 – Bilbao, 28 de febrero de 2019)

Abogado y político vasco, considerado una de las figuras más determinantes del EAJ-PNV en el siglo XX junto a Sabino Arana, José Antonio Aguirre y Juan de Ajuriaguerra. Él mismo se autodefinía metafóricamente como “el perro del caserío” para ilustrar lo que había sido su infatigable labor de protección y guía como presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB). Puede afirmarse con rotundidad que hoy EAJ-PNV no sería lo que es sin la impronta, el trabajo, la arrolladora oratoria y la visión política de Arzalluz en los últimos treinta años del pasado siglo. Sus ideas se encuadraban también en el pensamiento del socialcristianismo.

Orígenes y una profunda formación académica y humana

Nacido en el seno de una familia carlista de Azkoitia, siendo el séptimo y último hijo del matrimonio, creció bajo la notable influencia del espíritu “jansenista” de su madre. Al igual que la mayoría de sus hermanos, inició estudios eclesiásticos. Tras concluirlos en Oña, solicitó trasladarse a Zaragoza como “maestrillo” (término con el que se designaba a quienes se dedicaban a la enseñanza entre los estudios de Filosofía y Teología). Allí ejerció como ayudante del director del Colegio Mayor Pignatelli y, en 1956, se incorporó como profesor de lengua en el Colegio Jesús María El Salvador de los Jesuitas. En la capital aragonesa aprovechó para cursar simultáneamente las carreras de Derecho y de Filosofía y Letras.

Fue ordenado sacerdote de la Compañía de Jesús el 2 de febrero de 1967 (habiendo profesado como jesuita desde 1963, a los 31 años) en la catedral de Fráncfort del Meno, ceremonia a la que asistió toda su familia. Pasó tres años seguidos en Fráncfort estudiando, lo que le permitió dominar a la perfección el idioma alemán y seguir muy de cerca la política europea. Posteriormente se trasladó a Bonn, donde trabajó estrechamente con la emigración española. Su formación retórica adquirida en el noviciado jesuítico le ayudó a desarrollar unas dotes dialécticas y oratorias fuera de lo común, convirtiéndolo más tarde en un tribuno temible y sumamente difícil de rebatir tanto por sus adversarios políticos como por sus propios correligionarios.

Hacia 1970 abandonó la Compañía de Jesús. Tras su primera estancia en Alemania, regresó para impartir clases en la Universidad de Deusto (Bilbao) como ayudante de cátedra de Lucas Verdú. De Deusto se trasladó a Madrid, donde ejerció también como ayudante de cátedra de Carlos Ollero en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Especialista en Derecho Político, acabó renunciando a su legítimo deseo de ser catedrático para volcarse por completo en la política. En esa misma época contrajo matrimonio con Begoña Loroño, con quien tuvo tres hijos.

El paso a la acción y el encuentro con Juan de Ajuriaguerra

En agosto de 1968, dos sucesos internacionales y locales conmovieron profundamente a Arzalluz: la invasión soviética de Checoslovaquia y la muerte en atentado del comisario Melitón Manzanas. Estos hechos le impulsaron a escribir a un dirigente del PNV que conocía, Josu Arenaza, dándole a entender su firme voluntad de trabajar activamente en el partido, ofrecimiento que Arenaza aceptó encantado. Al poco tiempo, recibió en Madrid la visita de Juan de Ajuriaguerra, el dirigente referencial de EAJ-PNVen la clandestinidad franquista.

Ajuriaguerra le pidió formalmente que regresara a Euskadi. El partido deseaba que colaborase con Martín Ugalde en la revista Alderdi y que representase a EAJ-PNVen los foros internacionales, aprovechando su dominio del alemán y su hondo interés por la construcción europea. A partir de ese momento, Arzalluz compaginó sus actividades políticas clandestinas con su despacho de abogado en una época en la que EAJ-PNV estaba severamente perseguido por la dictadura. Junto a figuras históricas como el propio Ajuriaguerra, Retolaza, Saratxaga o Unzueta, asumió el reto de reorganizar una estructura interna muy debilitada y conducir al nacionalismo vasco hacia la Transición. Durante su actividad clandestina en la revista Alderdi, utilizaba los seudónimos de Egurbide y Juan Beltz.

Diputado y labor constituyente en las Cortes (1977-1979)

Con la llegada de la democracia, fue elegido diputado por Gipuzkoa en el Congreso de los Diputados durante la decisiva Legislatura Constituyente (1977-1979). En este periodo participó activamente en los plenos que sentaron las bases de la sociedad democrática, destacando notablemente por su elocuencia. De hecho, se afirma que su discurso sobre la Amnistía en 1977 fue la mejor pieza oratoria de toda aquella legislatura.

EAJ-PNV, que formaba parte inicialmente del Grupo Vasco-Catalán y posteriormente del Grupo Vasco, fue excluido de la ponencia parlamentaria que redactó la Constitución Española de 1978. Sin embargo, tal y como relató el propio Arzalluz, eran puntualmente informados por Miquel Roca (representante catalán en la ponencia) de todas las conversaciones y entresijos que se producían en dicho contexto. Tras ser reelegido en las elecciones de 1979, y una vez tramitado y aprobado el Estatuto de Gernika, coincidiendo además con el histórico regreso del exilio del Lehendakari Jesús María Leizaola en diciembre de ese año, Arzalluz renunció a su acta de diputado en Madrid. Fue elegido entonces presidente del Bizkai Buru Batzar (BBB), mientras Carlos Garaikoetxea ostentaba la presidencia del EBB y del Consejo General Vasco.

Presidencia del EBB y la hegemonía del partido (1980-2004)

Tras la elección de Garaikoetxea como Lehendakari en marzo de 1980, Xabier Arzalluz asumió la presidencia de la ejecutiva nacional de EAJ-PNV (EBB), cargo que ostentaría en dos grandes etapas: de 1980 a 1984, y de 1987 a 2004. Bajo su liderazgo estratégico, EAJ-PNV encabezó de forma ininterrumpida el Gobierno Vasco desde 1980 hasta 2009. Su gestión al frente del partido estuvo marcada por hitos de enorme trascendencia:

  • Desarrollo estatutario y pactos políticos: Centró los esfuerzos en la administración y ampliación de las nuevas competencias autonómicas. En la política española, Arzalluz tejió alianzas clave tanto con el gobierno socialista de Felipe González como con el ejecutivo popular de José María Aznar, apoyando la investidura de este último en 1996. A través de estos pactos, logró importantes transferencias de competencias y una notable mejora del Concierto Económico (que regula la relación tributaria entre los gobiernos central y vasco), todo ello sin dejar jamás de denunciar los incumplimientos estatales, episodios tan graves como los GAL o las acciones terroristas de ETA.

  • Gestión de la escisión interna: A mediados de la década de los 80, pilotó la grave crisis interna que condujo a la creación de Eusko Alkartasuna (EA), logrando recomponer las bases y devolver la hegemonía electoral al EAJ-PNV.

  • El giro soberanista y Lizarra: La cooperación con los populares se rompió al poco tiempo. EAJ-PNV firmó los “Acuerdos de Lizarra” (1998) en un intento de buscar una nueva vía estratégica para la pacificación y normalización vasca. Cuando Aznar logró la mayoría absoluta en el año 2000 y dejó de necesitar el apoyo nacionalista, los puentes se rompieron definitivamente. Arzalluz abrió entonces una nueva fase en su mandato, centrada en la construcción de una unidad de acción de las fuerzas abertzales a favor de la autodeterminación del País Vasco.

Europeísta convencido, sus profundos conocimientos en la materia propiciaron que fuera invitado, junto con Jordi Pujol, a Aquisgrán cuando Felipe González fue nombrado “Europeo del Año”. Sus artículos de opinión en el diario Deia gozaban de una altísima lectura. Debido a su firmeza y liderazgo doctrinal, fue duramente criticado y atacado por los medios de comunicación afines a la derecha española, a los que él siempre retó abiertamente y quienes nunca le perdonaron su solvencia en los debates europeos y constitucionales.

Retiro y legado político

En 2004, tras una reñida elección interna en la que se enfrentaron Joseba Egibar y Josu Jon Imaz, este último le sucedió en la presidencia del PNV. Su fallecimiento en Bilbao el 28 de febrero de 2019 se produjo de forma inesperada. A pesar de que su estado de salud era delicado, la noticia causó un profundo impacto y un hondo pesar en todo el espectro político y social vasco. Su marcha dejó una lástima inmensa y un vacío notable, consolidando su fuerte carácter político como una influencia determinante e imborrable en la cultura e historia contemporánea del pueblo vasco.